25 dic. 2016

Historia de Papa Noel

A lo largo y ancho del mundo, Papá Noel tiene múltiples y variados nombres, San Nicolás, Santa Claus, Viejito Pascurero, Padre hielo,… al igual que cambian de un país a otro las historias y formas que tienen los niños de vivir la tan esperada noche.

Lo que no varía es la figura del viejecito barrigudo, de tez rosada, vestido con traje rojo y larga barba blanca que se ha convertido en el personaje principal de las fiestas de Navidad.



Pero, ¿quién es este señor al que miles de niños de todo el mundo escriben una carta contándole cómo se han portado y pidiéndole un regalo para la noche de Navidad?

Nos adentramos en la trastienda del personaje de Papá Noel. Su historia y evolución desde el origen de los tiempos hasta día de hoy, en la que compañías como Coca Cola han tenido que ver en su configuración.

A lo largo de la historia ha habido muchos tipos de Papá Noel, pero todos ellos simbolizan al mismo personaje: San Nicolás de Bari, nacido en torno al año 280 en Myra (Turquía). Se trata de un sacerdote que tenía especial debilidad por los niños. El carácter solidario que hoy le caracteriza se basa en una singular historia: un hombre pobre tenía tres hijas que no podrían llegar a casarse porque el padre carecía del suficiente dinero. Por ello, estaban “condenadas” a estar solteras. Cuando San Nicolás de Bari se enteró, entró a casa de la familia por la ventana y metió en los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarse, el oro suficiente para que pudieran casarse cuando tuviesen la edad.

San Nicolás de Myra

En oriente se le conoce como San Nicolás de Myra, pero en occidente como San Nicolás de Bari. El motivo: cuando los musulmanes invadieron la antigua Grecia en el Siglo XI, los cristianos trasladaron en secreto sus reliquias a toda Europa.

En 1624, cuando los inmigrantes holandeses fundaron Nueva Ámsterdam (la actual Nueva York), extendieron la figura de San Nicolás. En territorio americano los holandeses establecieron sus costumbres y mitos. Entre ellos se encontraba el de Sinterklass (la fiesta de San Nicolás), que en la actualidad se celebra la noche del 5 de diciembre en Holanda, y el seis de diciembre en Bélgica y en ciertas antiguas colonias neerlandesas. También tiene peso, aunque en menor medida, en Luxemburgo, Austria, Alemania, República Checa y Polonia. Así pues, la historia de San Nicolás de Bari se dio a conocer en más de un continente, lo que facilitó su posterior y desigual desarrollo.

La deformación del santo en un personaje ficticio comenzó en 1809, cuando el escritor Washington Irving escribió una sátira titulada “Historia de Nueva York”, en la que reemplazó el nombre de San Nicolás por el de Santa Claus. Poco después, en 1823, el poeta Clarke Moore dio forma al personaje creado por Irving. Se trataba de un Papa Noel enano y delgado, con características similares a las de un duende, que regalaba juguetes a los niños y que se transportaba en un trineo tirado por nueve renos.

No fue hasta 1863, cuando el dibujante alemán, Thomas Nast, atribuyó los rasgos físicos que hoy caracterizan al personaje para sus tiras navideñas en Harper´s Weekly. En este momento, la figura de Santa Claus incorporó su vestimenta. Poco a poco la figura de Santa Claus se dio a conocer en muchas zonas del mundo, pero con una apariencia desigual. En Europa occidental, por ejemplo, estaba presente Bonhomme Noel, que guardaba similitud con la figura americana, pero vestía de blanco y dorado.

En torno a 1850, el Santa Claus estadounidense se propagó por Europa, donde se fundió con las diferentes figuras que tenían los europeos del Papá Noel. Comenzó de esta forma, una leve homogeneización del personaje en ciertas zonas del mundo.

A partir de ese momento, comenzaron a pulirse ciertos aspectos del personaje a través de publicaciones en revistas, libros y anuncios publicitarios. A finales del Siglo XIX, se instauró la creencia de que Papá Noel proviene del Polo Norte con un anuncio de la Lomen Company, antigua empresa estadounidense del sector frigorífico. Al mismo tiempo, se consolidó la figura del trineo como medio de transporte de Santa Claus.

Finalmente, en 1902 se publicó “The Life and Adventures of Santa Claus” (La Vida y las Aventuras de Santa Claus), un libro infantil escrito por Frank Baum en el que se le dio al personaje la característica final y decisiva que le permitiría existir siempre: la inmortalidad.

Ya no quedaban cabos sueltos. El personaje incorporó en poco tiempo, los ingredientes precisos para emocionar a niños y adultos de las próximas generaciones. Lo único que faltaba era un gran impulso; y la ya por entonces multinacional Coca Cola aprovechó la oportunidad. En 1931 Coca Cola comenzó a publicar anuncios publicitarios en revistas populares y apostó por utilizar la imagen de Santa Claus en sus promociones. Por ello, la empresa contrató al ilustrador Haddom Sundblom para que dibujara un Papa Noel dotado de rasgos más propios de la marca. Sundblom se inspiró en un poema de 1822 titulado “Una visita de San Nicolás”. En él se decía que Santa Claus era como una “fuente llena de gelatina”, motivo por el cual el dibujante hizo que Santa fuera corpulento.

Esto dio como resultado un Papá Noel más afectuoso y simpático, con barba blanca y un traje rojo y blanco, colores característicos de la Coca Cola. Desde ese momento, la nueva figura dada por la gran empresa de refrescos hizo desaparecer los antiguos modelos y consiguió una homogeneización de Santa Claus a nivel mundial. Se trató desde el primer momento de una perfecta estrategia de marketing que consiguió la asociación navidad-Santa Claus-Coca Cola. Las malas lenguas incluso hablan de que la forma de Papá Noel coincide con la de las primeras botellas de vidrio de Coca Cola; su cintura, la parte central de la botella; y el gorro, la espuma que se produce al abrir el refresco. Sin embargo, la idea de que el rojo del traje de Santa Claus se debe a la multinacional no es más que una leyenda urbana, pues existen referencias anteriores.

Queda mostrada, pues, la evolución de Papa Noel. Una cuyas fluctuaciones a lo largo de la historia han hecho de este personaje, uno de los símbolos de la navidad; el amable “gordinflón” que impide dormir a los más pequeños las noches previas al 25 de diciembre en gran parte del mundo.


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