13 feb. 2014

El barrio del Realejo, antiguo Barrio Judío.

Recordando nuestra historia.

Cuando los sefardíes fueron expulsados, conservaron las llaves de sus casas.
Por Javier Sanz
La decisión del gobierno de modificar el Código Civil para conceder la nacionalidad española a los descendientes de los judíos que en 1492 fueron expulsados de la península Ibérica, ha despertado un desmesurado interés en los ciudadanos israelíes. Nada extraño si pensamos que conservaron su lengua e incluso las llaves de sus casas.
Desde los tiempos de los godos, los judí­os han sido perseguidos con mayor o menor intensidad dependiendo del momento y el lugar. Fueron acusados de ser los portadores de la peste, de crucificar niños el dí­a de Viernes Santo para rememorar la pasión de Cristo, se les prohibió practicar determinados oficios, fueron recluidos en guetos y, para rematar la faena, eran marcados con señales distintivas (no fue un invento nazi). Toda esta vorágine de humillaciones y aberraciones culminaron con el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada. Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, obligados a malvender sus pertenencias, a costearse el flete de los barcos… Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, a los Balcanes, el Norte de África y el Imperio Otomano.
Hay dos detalles que nos demuestran el apego que tení­an por esta tierra, que también era la suya: primero, mantuvieron el sefardí­ o ladino (el castellano del siglo XV) allá donde fueron y segundo, y más sorprendente, conservaron las llaves de sus casas. A fecha de hoy, hay muchas familias que todavía las conservan y son las mujeres las encargadas de transmitirlas de generación en generación.
 
 
Suena el cuerno Shafar, 500 años después
Por Luis Arronte
Han pasado cinco siglos desde la última vez que en el Realejo se celebró la bienvenida del Shabat en comunidad, una de las tradiciones judías que desaparecieron con la expulsión de esta comunidad en 1492. Una visita guiada de judíos ingleses ha recuperado por un día el rito en el barrio.
Lo que en principio pudiera parecer una visita guiada profesional para un grupo de turistas británicos por la historia del Realejo se convirtió ayer, en el Museo Sefardí de Granada, en un hito, un acontecimiento histórico para el conocido como el barrio judío, para Granada y para la comunidad hebrea, al recuperar la tradición de la bienvenida del Shabat (sábado santo). Llevaba cinco siglos, desde la expulsión de los judíos de la Península, sin celebrarse en el Realejo. Y, por tanto, cinco son los siglos que han pasado desde que en estas calles no se oía la llamada del cuerno Shofar, que forma parte de este rito.

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